Qui, alcuni pillole dell'intervista di Petrini a Marco Olmo, avvenuta pochi giorni prima nella sua casa di Robilante.
Lo Sport
-"La lucha de los pobres nunca termina." Nuto Revelli
-"Recuerdo un amanecer en el Mont Blanc, con el sol iluminando la montaña.
Una sensación bellísima, pero no sé si era exactamente poesía. Tal vez
era sólo alivio. Si había corrido durante doce horas quería decir que
quedaban apenas nueve para el final." Marco Olmo 2008.
-"En la vida soy un vencido. Nací pobre y pobre sigo siendo. Corro para
resarcirme. Corro por venganza." Marco Olmo. 2008.
Sinopsis:
El 29 de Agosto de 2007 Marco Olmo se impone en la prueba de Ultra Trail más dura e importante del mundo: La Ultra Trail del Mont Blanc, 167Km,veinte horas de carrera en un escenario tan fascinante como difícil entorno al macizo del Mont Blanc, alcanzando cotas de hasta 2500m de altitud.
Marco es de Robilante, un pequeño pueblo de los Alpes Piamonteses.
Cumplirá 60 años el 8 de Octubre.
"Marco Olmo, una legenda viva", así se le conoce, y cuando algún corredor le pregunta qué hay que hacer para ser como él, contesta siempre lo mismo:"correr, sin pararse nunca."
Nacido en una familia de campesinos de Robilante, un pequeño pueblo de los Alpes Piamonteses, Marco está convencido de haber traicionado sus orígenes abandonando la montaña a los veinte años para trabajar en la empresa de cementos que aún hoy da trabajo al valle. Por este motivo, y a pesar de sus triunfos deportivos, se define a sí mismo como un "derrotado por la vida".
Marco comenzó a correr, y tal vez también a vivir, tarde, y no quiere dejarlo. En la competición ha encontrado una esperanza, la forma de
emanciparse y vengarse por una vida dura y pobre. Pero tal vez el final no esté lejos: en las carreras de este año, arranca, se retira, no consigue ganar como solía. De repente se le presentan problemas y achaques que no había tenido hasta ahora.
Al dejar el atuendo de atleta infatigable, y pasar el resto de la jornada en el sofá viendo la tele, no consigue imaginarse un futuro sin carreras ni victorias, y también su mujer Renata, la única persona que lo acompaña, y en quien Marco confía, comparte las mismas esperanzas y los mismos miedos. Tanto si gana como si no, tendrán que enfrentarse inevitablemente con el futuro, sin más carreras ni éxitos deportivos.
Motivaciones
Para nosotros, Marco Olmo es un héroe romántico. Su reto nos resulta épico y conmovedor. Su vida de renuncias y sacrificio, poética. Su elección, casi inevitable:correr para seguir ganando, correr para no perder la esperanza. Marco se reta a sí mismo, contra el destino, contra la edad y el físico. Pero es una batalla en cierto modo, perdida desde el inicio. El inevitable mañana le alcanza. No podrá correr eternamente, y tal vez desde ya mismo, no podrá seguir ganando como antes. Debera encontrar inevitablemente una nueva motivación para vivir.
Su historia nos pertenece a cada uno de nosotros. Antes o después, las cosas bellas se acaban y es precisamente en esos momentos en los que hay que saber ser valientes. No pararse, o quizá pararse, pero volver a andar.
Contexto
El Valle.
En los últimos decenios, nuestro País ha sufrido cambios físicos, sociales y económicos que han transformado de manera irreversible y traumática la forma de vida de generaciones enteras.
El desarrollo industrial ha sido el golpe definitivo. Los valles de montaña y sus gentes son un ejemplo emblemático de este cambio. En Robilante, pequeño pueblo del Valle Vermenagna cerca de Cuneo, se derrumba en los '60 y '70 un modelo que había sobrevivido durante siglos. En el valle se excavan canteras de sílice y cemento (las empresas Buzzi Unicem y la Sibelco) que necesitan mano de obra. "mano de obra fresca, sana y resignada", así describe Nuto Robelli en "El mundo de los vencidos" a campesinos y ganaderos que de las casas rurales en las que se vivía del campo y los animales, se transfirieron a las fábricas como empleados.
Años después, el territorio mantiene aún las señas de aquella transformación, mientras el valle busca un modelo diferente de desarrollo.
Marco ha vivido esta transformación en carnes propias y conserva las cicatrices. Nos contará cómo cambió su vida de campesino a empleado y a campeón de carreras de ultradistancia.
Las carreras de ultradistancia.
Legan a tener distancias equivalentes a cuatro maratones. Pruebas por etapas, o continuas (las preferidas por Marco) en recorridos extenuantes por senderos de montaña, por nieve o por la arena de los desiertos nordafricanos. Se corre de día y de noche, a la luz del frontal (similar al que llevan en el casco lo mineros). Trazados peligrosos para los que los atletas se preparan con sesiones masacrantes de entrenamiento. Todos los días dos horas de carrera y ocho horas seguidas al menos una vez a la semana. Competiciones en las que no basta una gran preparación física, sino que son necesarios también sentido de orientación, valor y sobre todo conocimiento de los propios límites físicos y mentales y la capacidad de superarlos.
Son ya decenas de miles los atletas, seguidores, apasionados y amantes de esta disciplina en todo el mundo. Especialmente en Italia, España, Francia, Alemania y los Estados Unidos.
gracias a Carlos Pobes y a los amigos de Eatleta.com por la traducion en espanol
The first thing that caught my attention in Chamonix at the weekend was how the heck could a 59-year-old win an endurance marathon lasting 163 kms?
Starting line: athletes at the start of the Ultra Trail du Mont Blanc
When Marco Olmo won his second Ultra Trail du Mont Blanc last year, his response was: "At 59, it's natural to have a longer honours list than the others!"
It was a valid answer. He is a remarkable athlete who has won the Marathon des Sables three times, the Desert Marathon of Libya four times, a six-time winner of the Cromagnons and has had quadruple success in the Desert Cape. So many titles and yet the average person knows so little of Olmo.
The Italian was gearing up for a hat-trick of wins and I wanted to find out more about this more than plucky athlete before he was carried through the streets of Chamonix and the place run dry of the top shelf of spirits in every crammed bar.
I saw him at the start and he was sitting away from the other athletes doing last-minute interviews before I requested a more lengthy one at the end. Fearing sleep over answering mind-numbing questions like, "What music do you listen to in the race?" he coolly replied that he doesn't get tired and to grab him at the finish.
The Alpine sun wasn't accounted for, as was Olmo's leg injury. His much-vaunted stride pattern revered by other athletes couldn't take the pain and he gamely pulled out with 20kms to go.
The other runners were still trickling in long after Olmo's retirement. Climbing into bed in the wee hours, it was the only time when I wasn't worrying about late-night revellers. The cheering and clapping from passers-by welcoming home these worthy athletes was the perfect antidote.